Meditaciones

¿Cuál es nuestra actitud frente a los problemas?
Por: Jessica De Aloyo

Es muy normal que cada uno de nosotros en cualquier punto de nuestras vidas nos tengamos que enfrentar a muchos problemas en diferentes formas o situaciones conflictivas que muchas veces nos desaniman y nos llevan al punto de perder toda esperanza, nos llevan al punto de decir con nuestras bocas o corazones: ¡hasta aquí, no puedo más!. Al encontrarnos en semejante situación y tener una actitud de corazón incorrecta, no permitimos que nuestro Señor Jesucristo termine la obra eterna que ha iniciado en nosotros al enviarnos esa pequeña tribulación.

Muchas veces no podremos entender lo que estamos pasando pero, como hijos de Dios debemos de ver los problemas no como una dificultad más sino, como una oportunidad que Dios nos está dando para que podamos ver con claridad como actuamos y que es lo que en verdad hay en nuestros corazones. Es al mismo tiempo una oportunidad para que aprendamos a ver como Dios se manifiesta en medio de esas pruebas, problemas o dificultades por las que estemos pasando.

Habrán veces que en nuestro corazón nos preguntaremos ¿Cómo es que debo responder?, ¿Cuál es la respuesta a este problema? Y aunque a veces, en medio de esa situación parezca que no podemos ver el final del túnel, debemos tener fe—confianza ciega en Dios pero, la fe verdadera viene solo por el oír la palabra de Dios (Romanos 10:17) entonces, nuestra mayor necesidad en medio de cualquier problema que tengamos es oír la palabra eterna de Dios que Él tiene para nosotros en ese momento. Debemos aprender a abandonar todos nuestros temores y reposar en la misericordia y amor de nuestro Padre Eterno.

Recuerda que más que Dios, Él es nuestro Padre celestial y como tal, tenemos que exponer delante de Él con confianza todos nuestros problemas, ansiedades y dudas, no con una actitud de queja y amargura sino con un corazón sincero y deseoso de agradarlo.

¿Cómo pues podremos exponer nuestros corazones a Dios? Él nos ha dado un método muy eficaz aunque, muy descuidado en nuestros días—la oración. Es por medio de la oración que nosotros podemos decirle a Dios todo lo que tenemos en nuestros corazones, lo que sucede en nuestras vidas, como nos sentimos en esas dificultades que pasamos, es por medio de la oración que podemos derramar nuestras vidas delante del trono de Dios y esperar por su salvación y misericordia.

Nunca debes permitir que en medio de tus problemas tu corazón se llene de amargura y enojo en contra de Dios, al contrario, aún en medio del peor de los hornos acércate a Él con humildad, con un clamor sincero y un corazón abierto…aferrándote al amor y la misericordia de tu Padre celestial.

Dios oye y responde a todo corazón que lo busca con necesidad y quebrantamiento genuino, Él siempre está dispuesto a salvar a todo aquel que reconoce su verdadera condición y lo busca con angustia y urgencia—en medio de toda circunstancia o problema.

¡Acércate a Dios y El hará maravillas en tu vida!

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– Jessica De Aloyo

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